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Sunday, February 25, 2007

REBASAR A LA DERECHA DESDE LA IZQUIERDA: LA SERIE COMPLETA

(ARTICULOS DE GUSTAVO GORDILLO APARECIDOS EN LA JORNADA LOS DIAS 13 y 27 DE ENERO y 10 y 24 DE FEBRERO DE 2007)

Incompetencia civilizatoria. En los próximos cuatro artículos quiero desarrollar las siguientes ideas: 1)Las reformas estructurales inspiradas en el Consenso de Washington tuvieron por resultado final –quizás no deseado- el tránsito de un Estado corporativo clientelar a un Estado patrimonialista oligárquico. Las nuevas oligarquías se conformaron a partir de las privatizaciones y las desregulaciones. 2) El término populista ha sido usado en las últimas décadas como un instrumento de lucha ideológica que no se compadece de los origenes históricos y doctrinarios del populismo latinamericano; se trata pues, de una falsa analogía. 3) La nueva configuración de la izquierda latinoamericana responde a dos fenómenos característicos de toda la región: la desigualdad como expresión compleja de la exclusión social,económica y política de amplios segmentos de la población; y una debilidad cultural fuertemente arraigada en las sociedad latinoamericanas. A esta debilidad la denomina, para el caso de los países de Europa central y del Este, el filósofo polaco Piotr Sztompka como “incompetencia civilizatoria”. 4) La izquierda mexicana debe rechazar el síndrome Zelig. Trasvestirse de derecha ha sido y seguirá siendo camino seguro al fracaso.Pero sí requiere tejer una coalición de fuerzas de izquierda que articule de manera significativa a sectores de las clases medias y del empresariado con corrientes, movimientos y clases populares.

Un Estado con cruda. Las movilizaciones y el debate entre las distintas fuerzas que integran la entretejedura de las sociedades latinoamericanas en las últimas dos décadas obedece claramente a la extenuación del Estado corporativo que operó en el contexto del desarrollo hacia adentro generando tanto oligarquías sindicales como de empresarios particularmente en el ámbito industrial. Pero terminó operando como un Estado patrimonialista en el contexto del desarrollo hacia afuera,es decir, en el marco del Consenso de Washington. La peculiaridad de esta forma de Estado patrimonialista es su opacidad,es decir se trata se un Estado que no osa decir su nombre. El discurso de la retracción del Estado, de rechazo a toda forma de intervención pública que “distorsione los mercados” juega un papel crucial en el desmantelamiento de areas completas del Estado y la apertura de nuevas zonas de colonización estatal. Se usa al Estado para desmantelarse y reconstruirse bajo una nueva forma de patrimonialismo.

Los alegres compadres. Este desmantelamiento de areas completas sobretodo en el ámbito de las empresas estatales genera vacíos institucionales que rápidamente son llenados através del funcionamiento de mercados secundarios, de verdaderos mercados políticos con fuertes barreras de acceso a quienes no forman parte de esas redes políticas. Con la antigua clase política en decadencia –sobretodo por la pérdida de su principal fuente de acumulación en las empresas estatales- emergió en una especie de metástasis un nuevo segmento que terminó hegemonizando a la clase política. Se constituye como tal a partir del intercambio monopólico de los bienes estatales materiales como las empresas, e inmateriales como las regulaciones, reglamentos y concesiones.

Populista lo serás tú. Frente a esta clase política reconstituida se desenvuelve la protesta y la movilizacíon persistente de sectores muy diversos de las sociedades. Los nuevos gobiernos latinoamericanos a muchos de los cuales en un ejercicio abusivo pero cargado de significación política los engloban bajo el mote de populistas, son el producto de esta tensión y de las respuestas a esa tensión. En algunos países la respuesta de la clase política o de un sector mayoritario es el intento de un golpe de Estado lo cual a su vez abre las puertas para un gobierno hegemónico que debilita el pluralismo.

Uyy el lobo. Por eso al tiempo que se descalifica a Hugo Chávez de populista debería recordarse que previamente hubo un intento abortado de golpe de estado conducido por un sector importante de la oposición de derecha apoyada en agentes extranjeros contra un gobierno electo democráticamente.

Lula y sus canas. En otros países la respuesta de las clases políticas tradicionales ha sido buscar “encorsetar” las protestas y las movilizaciones através de un gobierno de izquierda maniatado institucionalmente. Es útil al respecto recordar que poco antes de las elecciones presidenciales en Brasil en primera vuelta en octubre de 2002 el presidente Cardoso y el FMI llamaron a todos los candidatos a suscribir un acuerdo por medio del cual se comprometían a respetar la política económica que se derivaba de ese acuerdo. Lula lo firmó y con ello desmanteló la maniobra electoral al mismo tiempo lanzó una Carta a los brasileños explicando las razones que lo llevaban a firmar. El resultado es que se mantuvo el funcionamiento de un pluralismo político deformado por las redes de corrupción y clientelismo que lo atraviesan y de las cuales no se pudo librar el Partido del Trabajo, el partido de Lula.Esto sin duda marcara las características de su segundo gobierno.

La Michelle. En Chile lleva 15 años gobernando una coalición de cuatro partidos que abarca desde la centro derecha hasta la izquierda socialdemócrata. Las grandes movilizaciones que precedieron el referendum y el triunfo del NO, no desembocaron en la ruptura y el enfrentamiento como algunos temían y otros deseaban, sino en un lento proceso de transición a la democracia cuya mayor virtud consistió en revertir los instrumentos de la Constitución que generó la dictadura pinochetista con el propósito de hacer inviable la democracia. Paulatinamente en estos 15 años se fue desmantelamiento de manera institucional distintos enclaves autoritarios aunque persisten todavía en algunos ámbitos.

Quo vadis. En México está tensión está descarnadamente presente. Se le puede enfrentar desde la vocinglería histérica que no pocas veces clama por la salida extraconstitucional como en el caso del intento de desafuero a López Obrador. O se enfrenta esta tensión en un acuerdo básico entre todas las fuerzas políticas y sociales de México que permita consolidar la democracia en México. Con un tema central. Reglas creíbles que se cumplan para garantizar COMPETENCIA en todos los ámbitos de la vida nacional. Para desmantelar monopolios.


REBASAR A LA DERECHA DESDE LA IZQUIERDA (2)



En memoria de Kapucinski por sus inovidables frescos sobre el despotismo autoritario. Espero que algún día se pueda decir como él con respecta al periodismo, que la política no es un oficio de cínicos.

Aquellos tiempos Don Susanito. No deja de ser sintomático que el instrumento central que se utilizó con éxito durante los gobiernos de De la Madrid y Salinas para controlar y administrar la inflación, se desempolve nuevamente con motivo de las crisis de la tortilla. Lo sorprendente hoy es la relativa ineficacia de los pactos para alcanzar un modesto objetivo que además establece carta de naturalización a un abusivo incremento. Las grandes corporaciones sindicales y patronales ya no representan a la mayoría de sus supuestos agremiados. Se podría decir por tanto que los neoliberales radicales han coronado con éxito su tarea demoledora, cuando pregonaban que no sólo la intervención de Estado sino también toda forma de agrupamiento social distorsionaba los mercados. También se podría añadir tomando prestada una frase de Tocqueville en su Antiguo Régimen y la Revolución: “[Todos los errores de la Casa de Francia] debieron ya sea su origen, ya su duración o su desarrollo, al arte de que gozaron la mayoría de nuestros reyes para dividir a los hombres, con el fin de gobernarlos de la manera más absoluta.....Ya nada existía organizado para incomodar al gobierno, pero nada tampoco para ayudarlo”.

Polvos de otros lodos. La crisis de la tortilla también está arrojando luz al signo distintivo de las sociedades latinoamericanas hoy: fragmentación social más exclusión. En necesario subrayar constantemente que estamos hablando de la región geográfica más desigual del mundo. Todos los países de la región son más desiguales que el promedio mundial. Algunos analistas estiman que la pobreza en América Latina que afecta a más de 200 millones de personas se habría eliminado si la región tuviera la misma distribución de ingreso que tiene algunos países de Europa del Este o de Asia. Un estudio del Banco Mundial en 2003 concluye que estos altos niveles de desigualdad en el ingreso y el bienestar: disminuyen el ritmo de reducción de la pobreza al reducir el crecimiento, afectan el crecimiento económico y el desarrollo propiciando además un contexto que favorece espirales de violencia y crimen. La inequidad acrecienta la disparidad social y productiva de nuestras sociedades, dificulta la construcción de consensos duraderos y alimenta una visión política cortoplacista y depredadora.

Apoyo errático a la democracia. El informe Latinobarómetro 2006 consigna que cuatro de cada 10 latinoamericanos asocian la democracia con “libertades civiles e individuales”. Quizás la cifra más importante es aquella que nos indica que cada día más personas no saben que responder a la pregunta sobre qué es la democracia que aumenta de 27% a 32% entre 2001 y 2005. Al mismo tiempo más de dos tercios de los latinoamericanos consideran que son gobernados por unos cuantos grupos poderosos. El indicador más emblemático sobre el apoyo a la democracia es la pregunta que tiene tres alternativas por una parte la democracia, por otra parte el autoritarismo y en tercer lugar los que les es indiferente el tipo de régimen. Latinobarómetro registra este indicador desde 1995 y el resultado de este año muestra un aumento del apoyo a la democracia de 53% en 2005 a un 58% en el 2006. Sin embargo desde 1995 hasta 2006 el apoyo a la democracia ha permanecido estancado en el 58% de la población; al igual que gobierno autoritario y “da lo mismo” con 17% cada una.

Los rebeldes cívicos. O’Donnell elaboró un indice de intensidad ciudadana que mide la participación.En el estudio del PNUD(2004) se retoma y se encuentra que un 19% de los latinoamericanos serían demócratas participativos y un 22% no-demócratas participativos o ambivalentes. El grupo ambivalente apoya la democracia pero está de acuerdo que el gobierno tome decisiones antidemocráticas.Consideran mas importante el impulso al desarrollo que la democracia.Consideran válido que el Presidente imponga el orden por la fuerza, controlar a los medios de comunicación e ignorar a los partidos y al Congreso, en tiempo de crisis. Aunque no hay necesariamente una equivalencia en el informe 2006 de Latinobarómetro un porcentaje importante de electores (promedio regional 14%) considera que la manera más efectiva para cambiar las cosas es participar en movimientos de protesta. Este segmento que lo denominan los rebeldes cívicos apoyan menos la democracia (50%) que el total de la población (59%), también desaprueban en mayor medida la gestión de su presidente (44% rebeldes cívicos versus 37% resto de la población), desconfían en mayor medida en el presidente (57% versus 50%) y en su gobierno (59% versus 55%).

Tocqueville. Cuanto mas derechos más irritación. Estos indicadores nos están diciendo una cosa muy importante. Conforme se avanza en democracia y se conquistan algunos derechos se vuelve más intolerable las fortalezas autoritarias que subsisten. Se vuelve intolerable para un segmento de la ciudadanía la percepción de pequeñas oligarquías que se benefician desmedidamente del nuevo contexto. En presencia de una débil institucionalidad –una ausencia de competencia civilizatoria usando el término de Sztompka-los ciudadanos se expresan en movilizaciones espasmódicas que a veces conducen a nuevos arreglos institucionales pero las más de las veces a liderazgos políticos que se instalan precariamente en la dirección del Estado. Su mayor o menor permanencia en la conducción del eestado es producto de su legitimidad de origen y del tipo de reacción de las elites políticas y económicas.

REBASAR A LA DERECHA DESDE LA IZQUIERDA (3)

Competencia civilizatoria. Piotr Sztompka un sociologo polaco propone un marco conceptual para analizar las restauraciones autoritarias en Rusia y otros países ex-comunistas. Denomina competencia civilizatoria a un complejo conjunto de reglas, normas y valores, hábitos y reflejos. Esta competencia abarca cuatro ámbitos de interacción. Una cultura emprendedora capaz de permitir insertarse y defenderse en una economía de mercado. Una cultura cívica anclada en una auténtica participación ciudadana. Una cultura discursiva que fomenta un libre intercambio intelectual alimentando tolerancia, actitud crítica y disposición a la deliberación. Finalmente una cultura de la vida cotidiana que promueve transparencia, precisión en la argumentación y respeto al tiempo de los demás.

Las culturas del autoritarismo. El autoritarismo genera sus propias culturas de la inercia. Es decir formas de comportarse, valores y sobretodo una determinada corrupción del lenguaje. Con las obvias diferencias con los regimenes comunistas, durante el regimen autoritario en México se expande esa cultura en las relaciones entre ciudadanos y el poder expresadas en los diversos ritos: las elecciones periódicas y las celebraciones a los heroes. La cultura autoritaria es mucho más dañina para la vida democrática en la medida que genera diversas subculturas de la resistencia que tienen un rasgo en común. Buscar engañar al sistema usando los mismos códigos y la misma narrativa de éste. Sus principales ingredientes son los dobles estándares, el darle la vuelta a las leyes y sobretodo la corrupción del lenguaje que en México tiene su coronación en el lenguaje cantinflesco. Lo relevante de esta cultura autoritaria es que justo porque ha sido una cultura hegemónica sobrevive a la caida del msmo régimen político.

¿Votaron los mexicanos por el mercado libre? Solo desde el fundamentalismo neoliberal se puede afirmar esto. La afirmación del Presidente Calderón respecto a que la mayoría de los mexicanos votaron por el mercado libre requiere matices. En primer lugar todos los candidatos presidenciales incluyendo al entonces candidato Calderón plantearon diversas formas de intervención en los mercados justo para corregir sus fallas evidentes. Más aun al menos una parte importante de los votantes por Madrazo y por López Obrador estaban votando por lo que sus dos candidatos en realidad propusieron como una rectificación de las políticas de mercado libre al enfatizar la preeminencia de las políticas redistributivas. Pero la mayor rectificación que propusieron los 5 candidatos presidenciales consistió en la crítica al modelo prevaleciente que no ha generado un crecimiento económico suficiente. Así es que mas que un mandato claro derivado de las elecciones, el tipo de mercado libre –que conlleva el tipo de intervenciones publicas- es un espacio de debate político que marcaría la primera frontera entre la izquierda y la derecha políticas en México.

¿Es cierto que México está libre de expropiaciones? La respuesta es no. No deja de ocasionar perplejidad que el Presidente de México lo niegue de manera tan contundente cuando la Constitución mexicana es muy clara al respecto en el articulo 27 donde se fijan limites a toda forma de propiedad privada basado en el interés publico. Más aun este párrafo ha sido un candidato permanente de la derecha a ser eliminado. Seguramente estará en la lista de pendientes de la representación panista en el Congreso. Aquí reside – y no en la manipulada referencia al gobierno venezolano- un segundo espacio de debate político. Otro mas desde el cual puede provechosamente trazarse la línea divisoria entre izquierda y derecha en México. ¿Debe o no debe la propiedad privada ser sujeta a limitaciones por el interés público?

De gobierno dividido a gobierno compartido. Señala con agudeza política el senador Manlio Fabio Beltrones que habría que transitar de gobiernos divididos a gobiernos compartidos lo cual sugiere acuerdos para una nueva ingeniería institucional. Este es otro espacio de deliberación política. Por una parte hay una mejor distribución del poder político que la que había durante el autoritarismo en México. Teóricamente esto habría sido un fuerte incentivo para generar acuerdos y pactos. No ha ocurrido. Al contrario la mejor distribución del poder político constituido ha llevado a una semiparálisis. Las pocas reformas que se han realizado, -como las electorales- lo han sido a partir de un mínimo común denominador. Lo que a su vez hace que todo el proceso reformista este permanentemente inacabado y siempre abierto a una nueva y completa negociación. En parte porque los principales actores políticos, los partidos están muy fraccionados. Aunque una parte importante del debate gira en torno al tipo de régimen político: semi-parlamentario, parlamentario: el estado en que se encuentra los partidos políticos llama sin duda a un debate elusivo pero absolutamente determinante. La ética en la política. El tema del cameleonismo político es otro espacio de debate aunque por sus acciones parece haber amplio consenso entre los partidos registrados. Cojean de la misma pata. El tema sin embargo es otro campo definitorio entre la izquierda y la derecha.

Los poderes fácticos. Los poderes fácticos están, en cambio, concentrados. Aquí hay nuevamente otro espacio de debate político y de diferenciación entre izquierda y derecha. Es necesario o no reducir el poder fáctico? Si es así como tratar a los distintos monopolios económicos, políticos, sindicales, mediáticos y del crimen? Por cierto cuando algunos plantean empezar por los monopolios públicos y citan el ejemplo de PEMEX casi parece realismo mágico. Curioso monopolio este al cual le expropian más del 80% de sus ingresos. Mas bien el monopolio esta en la secretaria de Hacienda.

En el fondo el verdadero debate es si se esta dispuesto y cómo a desmontar las fortalezas autoritarias que pueblan la escena política nacional.


REBASAR A LA DERECHA DESDE LA IZQUIERDA (4)



Concesiones para ganar. El mal que afecta a nuestra democracia está enraizado en nuestros actores políticos. No se pone en tela de juicio que se requieren importantes reformas institucionales. Muchas de éstas han sido recientemente enlistadas con motivo de la aprobación en el Senado de la ley de reforma del Estado. Algunas han sido objeto de polémicas agudas. El juicio genérico más o menos aceptado por todos es que se requieren nuevas reglas del juego que sean capaces de generar incentivos para la cooperación entre actores. La búsqueda de consensos, las convergencias más alla de las fronteras partidistas se convirtió en la piedra de toque durante la transición democrática. No podia ser de otra manera saliendo como estábamos de un régimen cuya ingerencia en todos sentidos había arriconado a los demás actores sociales y políticos. Pero apenas se percibieron signos inequívocos de la decadencia del antiguo régimen todos los actores en la oposición jugaron a obtener el máximo de ventajas con el mínimo de concesiones. De las sucesivas crisis terminales del sistema emergieron avances paulatinos sobretodo en materia de limpieza electoral y equidad en la competencia. El cálculo a trasmano es que podían aspirar a ganar solos la Presidencia.con las manos libres de compromisos. El regimen priista por su parte concebía que atraves de negociaciones graduales ganaba tiempo para reformarse. Las coaliciones políticas, los acuerdos de largo plazo y los pactos de gobierno estaban totalmente fuera del horizonte de todos los actores políticos.

Casi lo logra. La alternancia en el Ejecutivo parecía augurar el inicio de un periodo de acuerdos de largo alcance que construirían la nueva arquitectura institucional capaz de albergar el creciente pluralismo político, social y cultural del país.El dilema que enfrentó Fox: con el PRI para consolidar su gobierno e impulsar las reformas económicas, o contra el PRI para refundar el regimen político y desmantelar el autoritarismo, nunca fue resuelto. En su lugar una política selectiva centrada en individuos sea para incorporarlos al gobierno, para pactar concesiones o para denostarlos.Esta política profundizó aún más la fragmentación de las fuerzas políticas. Atizó las desconfianzas entre las elites políticas y económicas. Al entronizar una política de venganzas personales contribuyó a paralizar la acción política y a deteriorar el marco institucional que requería amplias transformaciones. Es una curiosa ironía que recientemente se anuncie el reconocimiento que recibirá el ex presidente Fox porque “logró el fin del presidencialismo.......”. Para ser precisos casi lo logró durante su gobierno, pero da la impresión que ahora como ex presidente se propone culminar su obra.

Sin mascaras y sin vergüenzas. El clima de crispación política entre las elites ha asumido una forma peculiar. Por una parte todos los actores tratan o han tratado en algún momento de acercarse a un hipotético centro político. Particularmente en relación con la política económica ha sido manifiesto un relativo consenso producto más de supuestas conveniencias que de convicciones sólidas. Los mercados –como se les llama frecuentemente a los poderes financieros- han vendido bien su producto paralizando las propuestas económicas heterodoxas. Se pregona como el mayor valor en democracia al consenso, pero en vez de construirlo desde las distintas posiciones que representan los actores se le usa como mampara para eludir la polémica programática. Los espacios para el debate se confinan a las querellas personales, al cálculo de muy corto plazo y al espectáculo mediático. Este ambiente me recuerda un dicho de Cioran. “A medida que liquidamos nuestras vergüenzas, nos quitamos las máscaras. Pero llega un día en que nuestro juego se acaba: nos quedamos sin vergüenzas y sin máscaras. Y sin público. Hemos presumido demasiado de nuestros secretos, de la vitalidad de nuestras miserias.

¿Cuál es la izquierda buena? El cuento de la izquierda buena y la izquierda mala es una maniobra política que además oscurece la realidad. Hay muchas izquierdas: partidistas, sociales, vinculadas a redes o a movimientos. Lo cierto es que la institucionalidad democrática es frágil, la desigualdad no cede, las clases dirigentes parecen menos dispuestas a colocarse en un horizonte de largo plazo y los ciudadanos están crecientemente furiosos y movilizándose. Estas expresiones nos están diciendo una cosa muy importante. Conforme se avanza en democracia y se conquistan algunos derechos, se vuelve más intolerable las fortalezas autoritarias que subsisten. Se vuelve intolerable para un segmento de la ciudadanía la percepción de pequeñas oligarquías que se benefician desmedidamente del nuevo contexto.

Autonomía. ¿Puede configurarse un polo de izquierda que articule luchas sociales, apele a las clase medias y atraiga a sectores importantes del empresariado? Si, pero solo a partir de una profunda transformación de la clase política. Se necesita otra manera de percibir la política. Otra manera de vincular la lucha electoral con el ejercicio parlamentario y con las reivindicaciones sociales. Otra forma de gobernar con un propósito central. Reducir la desigualdad desde el ejercicio pleno de la democracia. Rebasar a la derecha desde la izquierda es centralmente un ejercicio de ética política. Porque se trata de una izquierda construida a partir de valores como la justicia, la libertad, la tolerancia, la laicidad. La autonomía es su valor central porque solo ciudadanos libres pueden hacer de la lucha contra la desigualdad una lucha contra toda forma de discriminación estableciendo el puente indispensable entre igualdad y libertad a través de la solidaridad.

Cameleonismo. A la vieja clase política de todos los partidos le queda como símbolo la penetrante película de Woody Allen, Zelig. Y como himno justamente Chameleon Man: You change your color to suit your weakness. Cambias de color para acomodar tu debilidad.

About Me

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He sido dirigente del movimiento estudiantil de 1968, dirigente en el PMT, miembro fundador del Movimiento de Acción Política y del PSUM en los setentas. Miembro Fundador de la UNORCA. De abril a julio de 2006 fui el coordinador general de la campaña presidencial de Patricia Mercado. Como funcionario público he sido Subsecretario en la Secretaría de Agricultura, y Subsecretario en la Secretaría de la Reforma Agraria en México entre 1988 a 1994. En 1995 me desempeñé como Director de Desarrollo Rural de la FAO en Roma y desde 1997 hasta 2005 fungí como Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe. Como escritor soy miembro Fundador de La Jornada y colaborador de la Revista Nexos. De 2006 a 2009 fui profesor visitante en el Taller de Teoria Política de la Universidad de Indiana en Bloomington, dirigido por los profesores Vincent y Elinor Ostrom. EN 2015 fui Profesor Tinker en la Universidad de Wisconsin en Madison. He terminado dos libros a publicarse sobre la transición política en México. He terminado un libro sobre las reformas rurales en 1991 y estoy trabajando en una trilogía novelada. El primer tomo se llama 68.

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